Una separación matrimonial implica tomar decisiones importantes sobre cuestiones personales, familiares y patrimoniales.
La principal diferencia entre un divorcio de mutuo acuerdo y uno contencioso reside en si los cónyuges consiguen pactar previamente las medidas que regularán su nueva situación.
Divorcio de mutuo acuerdo
Cuando existe acuerdo, los cónyuges pueden presentar una propuesta conjunta de convenio regulador.
Dependiendo de las circunstancias familiares, este documento puede regular cuestiones como el cuidado de los hijos, el régimen de comunicación y estancia, el uso de la vivienda familiar, la contribución a las cargas familiares, los alimentos, la liquidación del régimen económico matrimonial o, cuando corresponda, una pensión compensatoria.
Al existir consenso previo, este tipo de procedimiento suele reducir el nivel de enfrentamiento entre las partes y permite que muchas de las decisiones sean adoptadas por los propios interesados.
Divorcio contencioso
Cuando no es posible alcanzar un acuerdo, cualquiera de los cónyuges puede solicitar judicialmente el divorcio y plantear las medidas que considere necesarias.
Será entonces el órgano judicial quien determine las consecuencias de la ruptura sobre aquellas cuestiones en las que no exista acuerdo entre las partes. El Código Civil permite solicitar judicialmente el divorcio tanto de forma conjunta como a petición de uno solo de los cónyuges cuando concurran los requisitos legalmente establecidos.
La importancia de intentar alcanzar acuerdos
Un divorcio no implica necesariamente que todas las cuestiones tengan que terminar siendo discutidas ante los tribunales.
Un buen asesoramiento previo permite identificar los aspectos realmente relevantes, negociar soluciones razonables y elaborar acuerdos que tengan en cuenta las circunstancias familiares y económicas de cada caso.
Cuando existen hijos, patrimonio común, vivienda familiar o importantes diferencias económicas entre los cónyuges, analizar correctamente las consecuencias jurídicas de cada decisión adquiere especial relevancia.
El objetivo debe ser alcanzar una solución jurídicamente segura y evitar, cuando sea posible, que el conflicto se prolongue innecesariamente.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico adaptado a cada caso.